El origen de Ecoxolotl
O más bien, mi historia
¡Hola! Soy Mau. Si estás leyendo esto, quiero darte las gracias. Detrás de esta pantalla, de cada publicación y de cada paquete que llega a tu casa, no hay una gran corporación; estoy yo.
Ecoxolotl no nació en una sala de juntas, sino de una plática casual, una crisis personal y unas ganas inmensas de darle un giro a mi vida. Esta es mi historia de cómo un ingeniero químico, para estudiar psicología, terminó haciendo ropa inspirada en el animal más icónico de México.
La idea
¿Y si en lugar de un cocodrilo fuera un ajolote?
Todo empezó cuando aún trabajaba en "La minera". Un día, platicando con un amigo del trabajo sobre ropa, nos dimos cuenta de que muchas veces solo pagas (y mucho) por un pequeño logo bordado. En ese momento, en pleno boom del nuevo billete de 50 pesos, lo pensé: "Imagínate una playera polo, pero con un ajolote".
La idea se quedó sembrada en mi cabeza. Intenté hacer los bocetos yo mismo, pero mis dibujos... bueno, dejaban mucho que desear (aquí te dejo las pruebas para que te rías un poco).
Decidí contactar a "Vecordious", una increíble ilustradora potosina. Le conté mi idea y en poco tiempo me entregó los primeros 4 diseños. Al verlos, supe que teníamos algo especial entre manos.
Un héroe inesperado
El ajolote como salvavidas
Poco tiempo después, el proyecto tuvo que detenerse. Atravesé una etapa muy oscura lidiando con depresión y ansiedad. Fueron meses muy difíciles, pero un año después, gracias al apoyo de mi familia, mis amigos y mis terapeutas, logré ponerme de pie.
Durante ese tiempo, el ajolote cobró un significado distinto para mí. Se convirtió en mi "animal interior"; un símbolo de regeneración y resiliencia que me ayudó a salir adelante.
Esa experiencia cambió mi perspectiva. Me di cuenta de que ya no quería pasar mi vida en un trabajo sin ningún sentido para mi. Quería estudiar psicología, encontrar y conectar con un propósito real, darle sentido a mi vida. Pero para renunciar a mi trabajo y pagar la universidad, necesitaba un ingreso. Así que retomé el proyecto con una nueva misión: ayudar a la preservación del ajolote, mientras él me ayudaba a construir mi nuevo sueño.
Poco a poco
De una mesa a todo México
Con la ayuda de mi amigo Ramón, sacamos la primera colección de Ecoxolotl. Me lancé a los bazares locales en San Luis Potosí sin saber absolutamente nada. Mi stand era solo una mesa, un mantel y mis playeras. Yo juraba que se iba a vender todo el primer día. Obviamente no fue así, pero fue el inicio de todo.
Poco a poco fuimos creciendo. Los bazares me llevaron a Ciudad de México, donde tuve la increíble oportunidad de colaborar con el Museo Nacional del Ajolote Axolotitlán, y luego a Guadalajara. En este camino conocí proyectos maravillosos y a los ilustradores que hoy le dan vida a nuestras nuevas colecciones.
Equipo de una sola persona
Mil manos, una persona
El camino del emprendimiento tiene sus ciclos. Hubo personas increíbles que se sumaron al proyecto, aportaron muchísimo y luego siguieron su propio camino, dejándome grandes aprendizajes.
Hoy, vuelvo a estar solo al frente del barco. Soy el fotógrafo, modelo, botarga, serigrafista, el que empaca, repartidor, programador y el que te contesta los mensajes en redes sociales.
Ha sido el reto más difícil de mi vida, pero hoy estudio psicología, hago lo que amo y, con cada prenda que te llevas, apoyamos para la preservación del ajolote.
Gracias por confiar, por apoyar el comercio local y por ser parte de esta comunidad. Sin ti, Ecoxolotl seguiría siendo solo una plática de oficina.
-Mau